Edadismo y paro sénior: un ‘lujo’ que no podemos permitirnos

España afronta un cambio demográfico profundo: vivimos más años y nacen menos personas. Esto tiene una consecuencia directa en el empleo. En España, cerca de 5 millones de baby boomers se jubilarán en la próxima década, mientras que solo se incorporarán alrededor de 1,8 millones de jóvenes al mercado laboral.

Y, sin embargo, seguimos expulsando del mercado laboral a profesionales a partir de los 45 o 50 años.

Esto no es solo injusto. Es ineficiente.

El edadismo no siempre es visible. No empieza cuando alguien no es contratado, sino mucho antes. Empieza cuando se deja de invertir en su desarrollo, cuando se le excluye de proyectos relevantes o cuando se asume que “ya está de salida”. Es un fenómeno silencioso, pero muy extendido.

El gran error es seguir organizando el trabajo como si la vida profesional fuera lineal: estudiar, trabajar y jubilarse. Ese modelo ya no existe. Hoy las carreras son más largas y cambiantes. El criterio (antes de descartar a un trabajador) ya no debería ser la edad, sino el momento profesional en el que se encuentra cada persona.